Menos mal que las Obras Maestras nunca se jubilan
En 1944, hace 65 años, nació una Obra Maestra del cine. Curiosamente, tuvo tres padres: James M. Cain, el escritor de la novela original, Billy Wilder, su director y Raymond Chandler, co-guionista junto con el propio Wilder. Vaya familia tenia la criaturita. Cain escribió también otra novela que lo mismo os suena y que habla de las veces que llama un empleado de correos, Wilder es dios, y Raymond Chandler había escrito ya El Sueño Eterno o Adios, Muñeca, donde andaba un detective llamado Philip Marlowe. Hitchcock, un tipo con la curiosa afición de crear obras maestras, digo que desde está película el cine hablaba con la voz de Billy Wilder. Perdición es una cumbre del cine y quizás la mejor película del género negro. Su protagonista femenina, Barbara Stanwyck, construye a la perfección el estereotipo de Mujer Fatal, tan fría y calculadora como atrayente, y Fred McMurray es el estúpido hombre duro al que sólo unos genios como Wilder y Chandler podían pedirle decir una frase como: ¿Cómo podía yo saber que el crimen huele a veces como la madreselva?. Por si acaso algo faltaba, un espléndido Edward G. Robinson también aparece como un agente de seguros que no se traga la historia. Tres personajes que se repetirán luego en multitud de películas, novelas y guiones, pero que nunca llegarán a la altura de estos originales. Asi que me alegró mucho de que la jubilación no le llegué a ciertas cosas, y que podamos seguir disfrutando de escenas como esta:













Maravillosa escena, genial Barbara Stanwyck. Que cine tan extraordinario. No este cine claro que no se jubila. No se lo permitimos. Nos quedaríamos huérfanos sin escenas como esta.
Un beso
Pues no la he visto, pero pinta bien. Tomo nota.
Ya lo sabes, cuando quieras. ¿Cómo es que me has hablado de esta película muchas veces y yo aún esté sin verla? Esto no puede ser.
Bs.