Como te he esperado, Johnny…
Hace un par de post, creo, os conté como un tal Jimmy Hendrix había “comenzado” su carrera con una guitarra acústica de 5 dólares. Esa guitarra sustituyó a una vieja, un juguete de una sola cuerda que Jimmy llevaba a la espalda, a la manera de… Johnny Guitar. Una curiosidad de esas que parecen hechas a propósito para deleite de mitómanos y demás fauna (a la que pertenezco, sobre todo en el cine), y blogueros que pretendemos daros algo de chicha en cada entrada.
Hablando de la película, la realizó en 1954 Nicholas Ray, una de las miradas más “europeas”" del cine de Hollywood de los 50, e inició con ella su etapa más exitosa, tanto desde el punto de vista creativo como el comercial. Dos años después rodaría con James Dean “Rebelde sin causa”.
Como mucha gente, opino que Johnny Guitar tiene de western lo que yo de español: es una mera casualidad a partir de la cual se construye todo lo demás. Podía haber sido una película medieval, una de piratas o situarla a bordo de las naves del imperio de Star Wars. Y seguiría hablando de la vida. De renuncias, de esperas, de esquinas cuyo único sentido es quien va aparecer al doblarlas. De lo que somos en cuanto a lo que amamos, y de lo que amamos en cuanto lo que somos. Todo el mundo ha sido Vienna alguna vez en la espera, y todo el mundo ha sido Johnny Guitar con su vieja guitarra a la espalda llegando a un sitio del cual nunca nos hubiéramos debido ir.
Cuanto te he esperado, Johnny….













Pues me hubiera gustado ver la historia en ambiente medieval… Bien pensado.
Saludos.
Amigo, tienes que pasarte por este blog: http://www.granadablogs.com/pateandoelmundo/ Seguro que hacéis muy buenas migas.
Hay historias atemporales, Juanjo, y está es una de ellas..
Tus deseos son ordenes, Bomarzo…
Un derroche de capacidad interpretativa. Me gusta el análisis. Es cierto que podría haberse hecho en un puerto turco, o en un campamento del imperio romano.
Salu2
Tienes razón, Adolfo.
Una de mis películas fetiche.
Otra cosa que nos une, Juan Carlos…