Soy mujer y escribo
Lo maravilloso de la frase que titula el post y que inicia el libro del que hablo es la simplicidad de su grandeza. Durante siglos esa frase ocultaba historias personales de superación que no hubieran sido iguales si el genero hubiera sido el masculino. Esa simple frase, esa simple acción de escribir es un doloroso resumen de lo que ha significado ser mujer en la historia. Luego en las siguientes frases, repite la fórmula. Ser plebeyo y leer, ser siervo y terminar siendo libre. Hacer y ver cosas maravillosas. Superación.

Soy mujer y escribo. Soy plebeya y sé leer. Nací sierva y soy libre. He visto en mi vida cosas maravillosas. He hecho en mi vida cosas maravillosas. Durante algún tiempo, el mundo fue un milagro. Luego regresó la oscuridad. La pluma tiembla entre mis dedos cada vez que el ariete embiste contra la puerta. Un sólido portón de metal y madera que no tardará en hacerse trizas. Pesados y sudados hombres de hierro se amontonan en la entrada. Vienen a por nosotras. Las Buenas Mujeres rezan. Yo escribo. Es mi mayor victoria, mi conquista, el don del que me siento más orgullosa; y aunque las palabras están siendo devoradas por el gran silencio, hoy constituyen mi única arma. La tinta retiembla en el tintero con los golpes, también ella asustada. Su superficie se riza como la de un pequeño lago tenebroso. Pero luego se aquieta extrañamente. Levanto la cabeza esperando un envite que no llega. El ariete ha parado. Las Perfectas también han detenido el zumbido de sus oraciones. ¿Acaso han logrado acceder al castillo los cruzados? Me creía preparada para este momento pero no lo estoy: la sangre se me esconde en las venas más hondas. Palidezco, toda yo entumecida por los fríos del miedo. Pero no, no han entrado: hubiéramos oído el estruendo de la puerta al desgajarse, el derrumbe de los sacos de arena con que la reforzamos, los pasos presurosos de los depredadores al subir la escalera. Las Buenas Mujeres escuchan. Yo también. Tintinean los hombres de hierro bajo las troneras de nuestra fortaleza. Se retiran. Sí, se están retirando. Al sol le falta muy poco para ocultarse y deben de preferir celebrar su victoria a la luz del día. No necesitan apresurarse: nosotras no podemos escapar y no existe nadie que pueda ayudarnos. Dios nos ha concedido una noche más. Una larga noche. Tengo todas las velas de la despensa a mi disposición, puesto que ya no las vamos a necesitar. Enciendo una, enciendo tres, enciendo cinco. El cuarto se ilumina con hermosos resplandores de palacio. ¡Y pensar que nos hemos pasado todo el invierno a oscuras para no gastarlas! Las Buenas Mujeres vuelven a bisbisear sus Padrenuestros. Yo mojo la pluma en la tinta quieta. Me tiembla tanto la mano que desencadeno una marejada.
Me enamore de “Historia del Rey Transparente” (Rosa Montero, 2005) con esas primeras frases. Un libro que empieza asi, no puede ser malo. Es como cuando me di cuenta de los ojos que ríen y que ahora duermen tras de mí. No puede terminar mal, no puede seguir mal. Y no me equivoque (en ninguno de los dos casos). La historia del Rey transparente es un cuento de hadas que sufren, de mujeres que quieren ser hombres y de hombres que quieren ser libres, y todo ello situado en un tiempo en el que cualquiera de esas sensaciones o apetencias llevaban directamente hacia el filo de una espada o el hacha de un verdugo. Es un libro profundamente bello, que te atrapa desde el principio y que te hace sentir partícipe de la historia, de una manera tan sencilla que cuando lo acabas sientes que alguna parte de ti, siquiera un par de pensamientos o un puñado de sueños, se te habrá quedado entre sus páginas….












ok, oido cocina… otro para el bote!!!
Ya veras como te encanta…
Con una recomendación como esta este libro ha de ser genial
Lo apunto y lo busco
Gracias
El libro es genial, Psiko, no te arrepentiras si lo lees.