Posts Tagged ‘Vida’

Con prisa pero con pausa

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Todo tiene que ser rápido. Desayunar rápido, ir rápido al trabajo, currar rápido, volver rápido a casa, ver rápido la tele, cenar rápido… y si acaso, un achuchón rápido, si tercia. Aunque con tanta rapidez, la mayoría de los días lo normal es estar cansado de tanta carrera por la vida. Nos olvidamos de pausar, de disfrutar de pequeños momentos donde todo se pueda tocar con los dedos y observar con una mirada tranquila. De sentir el calor del café en nuestras manos a través de la taza, y apreciar su aroma en el ambiente. De contestar algo más que un “ahí vamos” a la pregunta “¿que tal?” y contar que nos apetece ver por decimoquinta vez Blade Runner. De charlar con el quiosquero al pedir 200 gramos de noticias en papel, o con el frutero al decirle que nos de esas manzanas golden que parecen de primera plana. Cierto que existen los fines de semana, las mañanas de domingo o las tardes de sábado, pero muchas veces las esperamos con tanta ansiedad que terminamos metiendo en ellas casi más actividades, compromisos y velocidad que las que sufrimos durante la semana.

Disfrutar a tope de la vida tiene mucho que ver, paradójicamente, con saber parar a verla pasar ante nuestros ojos. Con apreciar los momentos buenos, la buena gente, el azul del cielo, el sabor del mar, el viento en el pelo, en sol en la piel, la piel en sus dedos….

Y si no, terminaremos todos como los que fabrican el avión del video. Ya se que es un montaje acelerado y que tan sólo es una ilusión, pero hay días en que me da la impresión de que no iría muy desencaminado.

Por cierto, el vídeo lo he encontrado gracias a Dark Roasted Blend

A veces es una sonrisa

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A veces es una sonrisa. Nada más. Un simple movimiento de tu boca, llevando sus extremos levemente hacia arriba. Y tus ojos, grandes. A veces es una sonrisa en medio de un día como tantos otros. No haces el día maravilloso, pero logras que un lunes se parezca bastante a un viernes, o que una tarde fría de febrero pueda medirse sin miedo a una mañana de julio. No es más que una sonrisa, una leve caricia al tiempo y al espacio en que nos movemos. No me hace mejor, ni más rico, ni más inteligente. Pero me recuerda canciones que a veces olvido, hace que me apetezca un café lento y caliente entre mis manos. No salvas el mundo al sonreir, ni acabas con toda la mierda que aparece al abrir los diarios, pero haces que todo sea un poco menos sucio, que apetezca estar dispuesto a sonreir al mismo tiempo que tú, y al menos tener un lugar donde estar entre los escombros. No es más que una sonrisa, lo sé, pero tiene el valor de una foto entre palabras, de un pájaro en mano comparado con cientos volando, de prevenir enfrente de curar. A veces, haces que me sienta bien. A veces es una sonrisa.

Mientras

Es el “mientras” lo que nos da miedo, lo que paraliza el pensamiento y lo hace todo absurdo. No es tanto la muerte, el abandono, el olvido, la ausencia. Es el “mientras”. Que algo nos pase mientras esbozamos sonrisas, mientras nos movemos para sentirnos vivos, mientras vemos partidos con goles imposibles que soñamos con meter, mientras lloramos la pérdida del actor de la pantalla. Nos da miedo el “mientras” de morir mientras vivimos. Queremos que todo sea verdad, y “mientras” tiene las mismas letras que “mentiras”. Que sea verdad que la vida tiene definición y sentido en nuestra wikipedia. Que busquemos amor y salga ella, que busquemos derrota y nos salga “es imposible”. Es ese “mientras” lo que siempre está. Buscar un futuro mejor, un camino, un sitio más alto para mirar el horizonte, y que mientras lo hacemos, todo sean mentiras, mientras. Apostamos, miramos, planeamos. La bolita esta vez no caerá en el 0. No hoy, mientras vivo, mientras río, mientras bebo un café con leche caliente y empieza un día.

Y sin embargo, ese “mientras” siempre está. Impasible el ademán, al acecho. No podemos morir si no vivimos. Siempre moriremos, siempre caeremos, siempre nos herirán mientras. Nada podemos hacer, no es posible esconderse, dimitir, rechazarlo o alejarse. “Mientras” es de piernas largas y sentidos finos, y estará en todas partes, al modo de lata Coca-cola.

Pero cada segundo que pase, cada sonrisa y cada chiste, cada birra con tapa, cada café de domingo, cada mañana de mayo, cada mirada brillante, cada primer paso de un niño…. cada vez que ganemos el siguiente minuto, mientras sigamos aquí, mientras no haya aparecido un mientras… demos un paso más y una sonrisa más, y un beso más… mientras podamos.
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Si la vida te parece corta, mírala más de cerca

Es lunes. Aunque parezca domingo por la noche, en realidad es lunes. Asi lo hemos acordado, lo llevamos acordando desde hace siglos. Los días empiezan casi sin darnos cuenta, en el pasar de un segundo a otro, por la noche, casi de puntillas, como si quisiéramos esconder ese paso. Sin embargo, nos empeñamos que nuestro día formalmente empiece tras dormir, como si necesitáramos de un descanso antes de encarar lo que se nos viene encima. No queremos creer que el día empieza por sorpresa, sin avisar, mientras vemos la tele o leemos, aunque asi sea. Somos el animal que más se engaña.

Y un día tras otro, la vida pasa. Mes a mes y año a año. Y en ocasiones volvemos la vista atrás y nos sorprendemos de lo lejos que están ciertas cosas. El primer beso, la primera comunión, el primer amigo, el primer despido, el primer desengaño, el primer sueño que recordamos. Y enseguida volvemos la vista y pensamos que aun existen muchas primeras veces por delante. Pero se nos queda un regusto amargo en la mirada y detrás de los ojos, como en los Actimel de sabor naranja, que rascan un poco la garganta. Y nos entra un poco un miedo de niño, de los que enseguida se esconden, y luego los psicólogos se empeñan en sacar por una pasta. Y pensamos, sabemos, que la vida es corta.

Y se me ocurre pensar que cuando vemos algo pequeño, acercamos la mirada para verlo mejor. Y su tamaño aumenta como por arte de magia. Y creo que debemos hacer algo así con la vida. Acercarnos a ella. Pensar en días en lugar de meses, en minutos en lugar de horas. Verla tan de cerca como para aprovechar cualquier momento de todos aquellos entre los que se divide. En el siguiente minuto puedes ver una sonrisa y devolverla, en la hora que pase a partir de este momento puedes escuchar un disco maravilloso o leer palabras inventadas por un loco enamorado de la vida hace 3 siglos, quizá más. Sentirnos vivos.

Es cierto, la vida nos dará tantas ostias a veces que vistas así las cosas, de cerca, parecerá un castigo excesivo. Pero merece la pena hacerlo. Porque si alguien se va, habrás estado más cerca y le recordaras mejor. Porque si pierdes sus labios, los habrás besado atento a cada roce de sus manos sobre ti. Porque si has caido, podrás recordar a cada segundo que tardes en levantarte la razón de caerte y la razón de volver a ponerte en pie.

No es cuestión de pensar que la vida es un camino de rosas. Es cuestión de acercarse a ella para sacar todo lo que podamos antes de que ella se adelante y nos cueste mirar atrás. Es cuestión de hacer primer beso del último que demos, de buscar el brillo en la miradas, el viento en el rostro, el aire dentro. De acercarse a la vida y hacerla grande.

Será un día de abril

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Será un día de abril, pero de los de primavera. Uno de esos que regala Madrid a los supervivientes del invierno. Habremos salido, sin prisa ninguna, cuando te hayas despertado y yo me haya tomado dos cafés. Y nos bajaremos del tren en una cerveza y una clara (con casera, por favor) colocadas en la mesa de una terraza cualquiera de la Sierra. Siempre nos ha gustado Madrid un poquito lejos, como para que no se escape, y durante poco tiempo. Imagínate a cuatro millones esperando que nos marchemos por Chamartín para huir de la ciudad y que no les demos el coñazo. Sonríes. Siempre te han gustado mis chorradas. Yo las digo y tus ojos sonríen, voto a bríos que no es mal trato.

El sol nos calienta y callamos un rato para decirnos todas las cosas ya sabidas. Tus labios, las caricias, mis manos, las sábanas, aquella canción, tu piel, mis palabras, tus oídos. Y ese día de abril volveremos a bailar en las conversaciones. Yo te agarro bien por un verbo y tu apoyas una mano en el pronombre “Tu” y me coges la mano. Y lo divino es humano, y lo humano, farsa. Y arreglamos el mundo que abarcara nuestra danza de palabras. Parcheadito lo tenemos de repararlo tantas veces.

Hablaremos de ellos. Siempre ellos. Ya serán como nosotros fuimos. Entenderan algunas cosas y nos llamarán ya viejos. Entonces ese día de abril de primavera, ya seremos los abuelos que se han  ido a la sierra.

Se acabaran las primeras cervezas y pediremos otras, y unas aceitunas, o patatas, que más da. Al final, las ali-oli caerán, y estarán de vicio, por que nada podrá salir mal esa mañana de abril abierto a primavera. Extenderemos nuestras vidas a lo largo de la mesa como en un enorme solitario a dos, y nuestros intentos, siempre intentos, iran entre el caballo de espadas y la sota de oros. Y nuestras victorias, que también han sido. Pon aquella risa debajo del Rey de Copas, que fue un sábado de Ballantines y cerrar bares. Y aquel beso, aquel beso guárdalo, que fue el as que siempre nos guardamos en la manga. Y puede que ese sea el único solitario que nos salga. El de una vida plena que lo fue más por intentarlo que por serlo, pero que fue maravillosa siempre que lograba que tus ojos me rieran.

Te querré esa mañana de abril como hasta entonces te habré querido. A mi manera imperfecta, con mis raros modos, con mis pretendidas maneras de poeta, con mis manos dispuestas y mis labios a tu vera.

Y te diré entonces donde quiero que dejen mis cenizas. En algún lugar donde pueda ver nuestra ciudad cuando amanece. Y si bien es verdad que estaré muerto y que no creo que el cielo se aleje mucho de una noche cogido de tus ojos paseando por Madrid, y que tan sólo cenizas seré, quien tenga a bien recordarme, tendrá en ese gesto las cosas que he amado, a mi manera, en este camino empedrado con una mala leche de cojones que llamamos vida. Alli caminamos juntos, alli vivimos.

Mar adentro

http://www.dailymotion.com/videoxasct5

Agua adentro de tus labios de agua, del mar de tu sexo.

Mar adentro de tus cabellos enredados en mis dedos, justo un segundo antes de iniciar el viaje que quiero para ellos, hacia los cabos de tu pecho.

Agua adentro de tus ojos de agua, del mar de tu sonrisa.

Mar adentro de tus muslos de arena mojada, para dejar la marca de mi mano, o para hacer castillos donde hacerte princesa, por el simple placer de rescatarte sin tener que necesitar dragones.

Agua adentro de tus brazos de ola, del mar de tus miradas.

Mar adentro de mi sexo entre tus piernas, de tus temblores de deseo, del cierre de tus ojos porque ya me ves dentro y la luz que se pierda, que alli, donde estamos, no hace sombras.

Agua adentro de tus pezones de agua, del mar de tu boca.

Mar adentro de todos los segundos que puedas desearme, de todos los relojes que podamos tirar a la basura, de todas las calles que no tengan esquinas donde esperarnos, de todas las aceras que no podamos cruzar para encontrarnos.

Agua adentro, Mar adentro. Te quiero dentro.

No Music. No Life

http://www.dailymotion.com/videox1zv77

Si no hay música, no hay vida. Hay canciones para despertarse, canciones para trabajar, canciones que son la perfecta banda sonora de un beso. Hay canciones que recordamos al llorar y canciones que nos hacen sonreir. Hay música para casarse y música para sobrellevar separaciones. Hay canciones para romper muros y hay canciones para encerrarse en ellas. La música nos acompaña toda la vida. Desde la primera nana hasta la canción que alguien recordará cuando ya no estemos por este barrio.

Y hay gente que ayuda a que nustra vida se llene de canciones. Tipos que llevan la música como bandera, y nos van dejando canciones aquí y allá, pequeños regalos que comparten porque saben que la música es algo más que escuchar, es vivir. Uno de esos tipos es Martin Milone. Si le sigues en Twitter, vas descubriendo día a día, canción a canción, nuevas maneras de vivir esa vida. A veces alegres, a veces tristes. A veces nuevas y a veces de siempre. A él le lei la frase que titula el post. Pasear por su casa es aprender y descubrir como la música tiene todo aquello que necesitamos para vivir que no pase por el estómago o los pulmones.

Como muestra, he recogido en una Lista Spotify alguna de las canciones que ha ido recomendando en su Twitter. Un buen botón de muestra recogido de alguien que sabe que sin música, no hay vida

  • Lounge Lizards – Harlem Nocturne
    Doves – There Goes The Fear
    Starsailor – Silence Is Easy
    Kiss – God Gave Rock ‘N’ Roll To You II
    Gecko Turner – Subterranean Homesick Blues
    Love – Alone Again Or
    Manic Street Preachers – So Why So Sad
    Sex Mob – Macarena
    The Verve – Lucky Man
    Toto – Georgy Porgy
    The Rolling Stones – Wild Horses
    The Dream Academy – Indian Summer
    Elbow – One Day Like This

Si la vida es un barco

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Si la vida es un barco, que haya sueños en las velas y no esclavos en los remos. Si la vida es un barco, que sea un velero blanco sin capitán y tripulado por gente honesta y libre, y que busque siempre un horizonte donde sólo se encuentren los principios y nunca los finales. Si la vida es un barco, que las tormentas las pasemos luchando y no callando, que el mar nos golpee pero no nos derrote, que los deseos sean jarcias, los sonrisas timón, las caricias mástil, y al pasar las nubes negras nos encuentre el sol cansados pero vivos. Si la vida es un barco, que ningún corsario pueda con nosotros, que los cañones de tus ojos desarbolen galeones y fragatas, que no nos aborden las tristezas, que arrojemos a los tiburones las dudas dudosas, los falsos profetas, las verdades a medias y las sonrisas de lado. Si la vida es un barco, que sea hermoso y ligero, rápido y orgulloso, que al viento le guste, que enamore a las olas, que los delfines nos sigan, que los viejos nos recuerden, que los niños sueñen con navegar con nosotros, que las autoridades competentes nos teman, que no tengamos dueños sino nosotros mismos, que se permita el amor y se griten los susurros.

Si la vida es un barco, que haya sueños en las velas, y no esclavos en los remos.

De mis pies pido un andar seguro

De mis pies pido un andar seguro, de mis manos un recorrido entre sus cabellos y unas palabras escritas que sean mi espejo. De mis ojos pido poder ver cosas que no haya visto y no cerrarlos si no me gusta lo que veo. De mi mente pido que sea menos ventanilla de reclamaciones y más ventana o terraza abierta al cielo. De mis brazos pido que sepan dar abrazos y reflejar consuelo. De mis piernas pido que sigan andando aunque las hieran. De mi corazón pido que no se lamente porque le pidan y sepa pedir cuando le tengan cerca. De mi alma pido, no, mejor reclamo, que se quede todavía un tiempo y no se venda por las cosas que tanto pido.

Tengo una hucha llena de cosas póstumas

Póstumo: que sale a la luz después de la muerte del padre o autor (DRAE)

Tengo una hucha llena de cosas póstumas.  Tengo un par de “Adolfoquebuentipo” dichos a la puerta del tanatorio a la sombra de un cigarro y de los vigilantes que vigilan fuera. Pero tampoco es ningún mérito . Casi todo el mundo es buen tipo nada más visitarle la pesadita de la guadaña. Y mas en la escalera de la puerta mientras fumas. Asi que guardo cosas que me descubran cuando falte. Un tequiero callado en su momento, y del que ya no importe la respuesta. Versos tristes, de esos que luego se escriban en carpetas, blogs y en twitter, pero que nadie leería de saber que aun estás vivo. Casi todo el mundo es buen poeta cuando le tapa una losa de piedra. No sería mala idea redactar una lista de sonrisas a medias. Decir que me gustaba Jerry Lewis, que me jodía que a nadie más supiera lo bueno que era aquel interior izquierda del Madrid, nombrar todas las canciones del verano que siempre dije odiar y que silbaba a escondidas, revelar mentiras, expresar lo pesado que es siempre ver la misma película de Woody Allen estreno tras estreno. Confesar lo inconfesable. Saltarme las reglas que ya no importarán. Provocar asombro, risa, llanto. Es la hucha donde guardo el miedo a mirar, las penas que sonrio, las lágrimas que rien. Es donde me escondo para salir cuando ya no haga ninguna puta falta hacerlo. La mayoría de las veces ni siquiera quiero guardar nada. Me gustaría abrirla y empezar de nuevo, porque aquello que guardo es aquello que callo, y a veces pesa mucho, pero no se rompe la jodida, y lo peor es que quiero que tarde mucho en que alguien la rompa fumando en la escalera….

Para Vir, por plantearme el reto de empezar a escribir a partir de la frase que titula el texto.

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arias1

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